Desarrollo gerencial: cómo aplicar la inteligencia emocional en el ámbito laboral

 Fuente: iprofesional

En esta nota, Alejandra Figini, directora de la consultora GI Group Argentina, sugiere basarse en los cinco pilares que Daniel Goleman indica para tener un buen nivel de cociente emocional e identificarlos en cada persona del entorno

Desarrollo gerencial: cómo aplicar la inteligencia emocional en el ámbito laboral

Una de las principales dudas que se generan en el ambiente laboral es por qué algunas personas son exitosas y otras no, independientemente de su inteligencia.

Daniel Goleman, un psiquiatra dedicado al estudio de las emociones, responde que las personas brillan más por sus habilidades emocionales que por sus capacidades matemáticas.

La prueba está en que todos conocemos a alguien que no sabemos “Cómo hizo para llegar allí”, y a veces aquel compañero de clase tan inteligente no tuvo en su vida tanto como lo esperado.

Existen muchas evaluaciones que miden el cociente emocional (CE), pero si usted aprende a ser un buen observador, puede basarse en los cinco pilares que Goleman indica para tener un buen nivel de CE e identificarlos en cada persona de su entorno.

1 – Auto conciencia
Es la capacidad de una persona de conocer el manejo y control que tiene de sus propias emociones, habilidades y fortalezas. Pero también se refiere al conocimiento de qué habilidades y capacidades reconocen los otros en él.

Una persona que conoce qué manejo tiene de sus emociones, podrá controlar sus desbordes emocionales, evitarlos o utilizarlos en provecho propio.

Lamentablemente, en nuestras organizaciones existe una tendencia a pensar que el hecho de tener personal por debajo en el organigrama da derecho a explotar emocionalmente con exabruptos.

Entre los empleados lo único que existirá es el comentario de que su jefe está loco, y por lo tanto no darán crédito de lo que se les diga en ese momento de furia.

2 – Auto regulación
Se trata de la capacidad de una persona de aprender, en base a la meditación de las experiencias vividas, el mejor manejo de los impulsos emocionales.

Autorregular es repasar lo que pasó, analizar sobre mis acciones y los resultados que obtuve, y elaborar una respuesta distinta para la próxima vez.

Las personas que no autorregulan es probable que cometan dos veces el mismo error emocional.

Los selectores de personal buscamos gente a la que le hayan pasado cosas, las haya asumido y pueda seguir adelante. Autorregular o madurar, son en realidad sinónimos.

3 – Auto motivación
Es la capacidad de encontrar una motivación interna independientemente de la circunstancia o de los factores externos. Sin esa “fe” en uno mismo, resulta difícil poder convencer a otros de que uno podrá lograrlo.

La automotivación es una actitud ante la vida y no pueden enseñarse en la madurez si no es a través de una muy efectiva terapia.

4 – Empatía
Ser empático implica entender al otro, poder sentir o al menos imaginarse lo que siente el otro.

En términos de inteligencia emocional, es la capacidad de reconocer y prever el impacto de mis acciones sobre la inteligencia emocional del otro y fundamentalmente, es la valorización de ese impacto. Decirlo parece sencillo, pero nuestras organizaciones están llenas de conductas no empáticas.

Esto implica pesar las palabras con la misma balanza con la que lo pesará nuestro interlocutor.

5 – Habilidades sociales
Todos poseemos habilidades sociales, pero una persona contará con una ventaja competitiva si es capaz de relacionarse efectivamente con los otros para lograr inducirlos a la acción o pensamiento requerido.

Las reacciones de los demás ante nuestras propias acciones se aprenden desde la familia y se “practican” o ponen a prueba durante toda nuestra infancia. Mejorar las habilidades sociales requiere observación y práctica, pero por sobre todo, lo que más sirve es aprender de quienes las manejan a la perfección.

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La importancia de la imagen de marca

Es lo primero que vemos de un producto y lo asociamos a todo lo que nos evoca, con sensaciones positivas y negativas.

Muchos emprendedores, con el afán de poner todo el esfuerzo en sacar adelante su idea comercial, dejan de lado aspectos importantísimos para la proyección de su empresa, como lo es la imagen de marca. Conceptos, ideas, estilo de vida, experiencias negativas y positivas, todo esto podemos asociar a nuestra imagen de marca y los consumidores son el jurado final.

Para los expertos la relevancia de la imagen de marca es un aspecto imprescindible en la caracterización de la empresa con los diversos actores del mercado. Consumidores, clientes, su competencia, etcétera.

La imagen de marca resume la identidad y personalidad de una marca, por lo tanto, es relevante como ventaja competitiva, ya que debe reflejar de modo permanente atributos diferenciadores de cara a sus competidores, consumidores y comunidad en general”, cuenta. No hay que dejar nada al azar, ya que para la imagen de marca, todo es relevante, desde el personal, ejecutivos y directorio de una compañía, hasta sus procesos productivos y comunicación.

La reputación de una marca engloba todo su accionar, de ahí la relevancia de la responsabilidad social empresarial, como elemento constructor de imagen sobre bases reales y comprometidas de las empresas. En el caso de la moda como una tendencia que acuña el cambio permanente.

La sociedad de consumo lleva implícita en su esencia el cambio permanente, como lo es con la moda. En consecuencia, las empresas no pueden estar ajenas a este factor, por lo tanto las empresas deben diferenciarse permanentemente con su competencia apuntando siempre a la renovación de la imagen, tal como una cirugía plástica.

En todas las categorías de productos y servicios, hay múltiples competidores, lo que se acentúa con la globalización, ello implica que las marcas deben vivir haciendo “liftings” a su imagen, para no decaer frente a competidores más hábiles y jóvenes.

Algunas empresas están empezando a trabajar en la reputación de sus marcas, con políticas consistentes de RSE, Branding, innovación en productos y permanente comunicación publicitaria.

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20 cosas que una empresa debe tener en cuenta para estar en redes sociales

La mayoría de empresas quieren estar en las redes sociales, pero eso no debe hacerse sin una estrategia ni sin haberse planteado una serie de cuestiones previas. Una cosa es estar en redes sociales, y otra es estar de cualquier manera.

 

 

 

 

 

 

La página de Imaginarium en Facebook, uno de tantos ejemplos de empresas que se relacionan con usuarios de redes sociales.

checklist que debería plantearse cualquier empresa antes de entrar de lleno en las redes sociales.

Tips referentes a la estrategia de la empresa en redes sociales:

  1. Identificar objetivos. Aunque parezca obvio, no lo es tanto. ¿Por qué quiere la empresa estar en redes sociales, cual es el objetivo?. Es el primer punto, para que vamos a estar en las redes sociales, que queremos sacar de estas acciones.
  2. Analizar el entorno. Puede que no seamos la primera empresa de nuestro sector en entrar en las redes sociales, por lo que es conveniente que echemos un vistazo a lo que hacen los demás y también a si nuestro público objetivo está en las redes sociales, y para que está en ellas, porque quizás el uso que hace no facilite nuestros objetivos. No olvidemos que las personas están en las redes sociales principalmente por ocio.
  3. Diseña tu plan de acción. ¿Quiere la empresa estar en redes sociales?, ¿sí?, ok, entonces planea lo que vas a hacer, como y cuando. No cuesta nada, simplemente piensa lo que vas a hacer, el orden, quien va a hacerlo, etc.

 

Tips  en referencia al modo de hacerlo:

  1. No es necesario que lo utilices todo. No hace falta que estés en todas las redes sociales del planeta ni que utilices todas las herramientas habidas y por haber. Escoge donde vas a estar porque es el lugar adecuado, no te empeñes en estar en todas partes, porque la dispersión generalmente lleva a la indefinición.
  2. Si no sabes para que lo quieres igual no debería utilizarlo. Tal cual, ¿quieres una cuenta de Twitter para la empresa?, ¿vas a utilizarla?, ¿no?, pues entonces a lo mejor no te interesa tenerla o no deberías usarla. Si no sabes para que lo quieres, lo más probable es que, en el fondo, no lo quieras.
  3. Aprender a monitorizar la red. Internet es un medio vasto y extenso lleno de miles y miles de referencias que hay que aprender a medir y monitorizar. Armarse de paciencia y tener una buena dosis de proactividad puede ayudar y mucho.

 

Tips en en lo referente a la observación:

  1. Conoce los espacios que te afectan. Es fundamental identificar aquellos sitios de internet en los que se habla sobre temas o personas relaciondas con la actividad de tu empresa. Puede que sean sitios pequeños, pero que ejerzan una gran influencia. Debes localizarlos y conocerlos.
  2. Conoce las personas que te afectan. Del mismo modo, hay personas que son generadores de opinión o potenciales “hubs” respecto a la actividad de tu empresa. Identifícalos, porque debes saber quienes son.

 

Tips en lo referente a la conversación que va a mantener la empresa en las redes sociales:

  1. El relacional más interesante se hace fuera de casa. Está claro que las principales conversaciones sobre las marcas no son en los espacios de las marcas, por lo tanto, si una marca quiere generar movimiento en torno a ella, debe estar dispuesta a relacionarse fuera de los entornos que controla.
  2. No propongas un espacio de conversación si no tienes costumbre de conversar. Si una empresa no va a “mojarse”, no va a opinar y no va a contestar de tú a tú a los usuarios, ¿para qué quiere estar en redes sociales?.
  3. La conversación no se pide, se merece. Para que hablen con nosotros, debemos tener cosas que decir y debemos decir cosas que tengan un valor o que por lo menos generen un interés.

Tips sobre las propias redes sociales:

  1. Las redes sociales sirven para segmentar, no para aglutinar. Tal cual, en cada red social hay un determinado perfil, así que orienta la presencia de tu empresa a ese perfil.
  2. Alguien ya ha creado la red que necesitas. Sin comentarios, está claro.
  3. No puedes permitirte la red que necesitas. Idem.

 

Aportes de los expertos:

 

  1. Ismael ElQudsi dice que hay dos tipos de empresas en internet, las que han tenido crisis de reputación y las que no. Probablemente, las que no la han tenido, la vayan a tener más pronto o más tarde, es como ir en moto, que solo hay dos clases de motorista, los que han besado el suelo y los que lo van a besar.

Ricardo Tayar expresa:

  1. Las redes se han hecho para que las usen personas, no máquinas, rehuyamos los automatismos. Es muy habitual ver a empresas que usan sus espacios en redes sociales para publicar compulsivamente y de forma automática mensajes autopromocionales o que contestan a diferentes usuarios con el mismo mensaje siempre. Eso no vale, amigos, si estás en una red social es precisamente para hablar el mismo lenguaje de los usuarios y de manera personal, y personal no significa usar el nombre del usuario en un mensaje tipo, significa personal.
  2. El compromiso y la paciencia son necesarios, esto no es algo que funciona solo. Estar en redes sociales implica esfuerzo, trabajo, inversión de tiempo y paciencia. La empresa que crea que por estar en una red social su cuenta bancaria va a crecer exponencialmente, puede irse a vivir a un mundo de fantasía multicolor.
  3. Prepárate para oir lo que nunca quieres oir. Es un clásico el escuchar a las empresas decir, “quiero estar en Facebook, pero no quiero ningún comentario malo sobre la marca” o frases similares. Y esto no funciona así, hay ventajas pero también hay que prepararse para ser receptivo a la crítica, y a la crítica dura.
  4. En las redes sociales debes ser el mismo que en la vida real. Hay empresas que cuando entran en una red social parece que se pongan un disfraz de chaval. Si en tu día a día tu comunicación es seria, elegante, etc, en las redes sociales debes ser igual, ¿o no?
  5. Estar en redes sociales no es gratis, lo que es gratis es entrar en ellas. A buen entendedor, pocas palabras bastan.

 Fuente: ricardotayar.com

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Al momento de decidir sobre un logo, tenga en cuenta estos “tips” que sugieren los expertos

Por Guadalupe Piñeiro Michel – iprofesional

Los tiempos cambian y los colores, formas y diseños para presentar “una marca en sociedad”, también. Se tiende a un concepto más simple, en línea con una sociedad invadida por avisos e imágenes. iProfesional.com consultó a expertos para saber qué aspectos deben considerarse antes de “salir a escena”

A la hora de diseñar un logotipo, las empresas saben que, para poder hacerlo, deberán invertir tiempo, recursos, dinero y esfuerzo. Pero, los resultados podrían no ser los deseados, si no contaran detrás con una buena estrategia comercial que funcione como marco de referencia de los objetivos que se quieren alcanzar.

Es que el logo, como más comúnmente se lo denomina, es la “cara visible” que identifica a cierto producto o marca de la compañía. Allí radica su importancia.

Hace un tiempo, su confección respondía a determinadas consignas, según las cuales era necesario generar “un golpe visual”, utilizando a tal efecto, por ejemplo, colores fuertes y llamativos. Esta concepción se sustentaba en la creencia de que, de esta forma, era posible lograr un mejor posicionamiento en el mercado.

Incluso, hasta la designación de una marca tenía en cuenta ciertas pautas, entre las que se puede mencionar la de elegir nombres cortos o no muy extensos.

En la actualidad, hasta esto ha cambiado. Con el correr de los años, las firmas pudieron experimentar por sí mismas que es posible aplicar fórmulas propias y mucho más descontracturadas para diseñar un logo, donde vale la creatividad, jugar con los colores y los tonos, la tipografía, entre otros aspectos.

En este escenario, signado por una mayor flexibilidad, iProfesional.com consultó a distintos especialistas sobre las tendencias que se ven en estos días, casos de éxito y tips a tener en cuenta.

El primer paso
Gonzalo Fonseca, experto en la materia de la agencia Walter Thompson, afirmó que “lo primero que hay que plantearse es cuáles son los objetivos de la empresa y qué es lo que se desea transmitir”.

Recién, a partir de ese momento, se puede “empezar a pensar en la tipografía, los colores y el slogan”.

Para Fonseca, el tipo de marca que se elija, así como también su logo “dependen de la industria a la que representen y del target al que se apunte”.

Una vez definido este aspecto, es clave partir de la base de que muchas cosas han cambiado en materia de diseño de logos.

En este sentido, la sencillez y la claridad tienden a predominar por sobre lo “barroco”.

“Hoy en día, se utiliza un estilo más despojado“, agregó el especialista.

Y destacó que “siempre conviene apelar a los elementos simples“.

En tanto, Guillermo Scagnet, director del departamento de diseño de Walter Thompson, remarcó que, para lograrlo, es necesario realizar una “larga evaluación” previa “que lleve a poder expresar el concepto adecuado”.

“Lo importante es llegar a algo simple después de un análisis profundo. Hoy hay un abandono de la ornamentación. Por eso, lo que se busca es apuntar a formas más puras“, señaló.

Los colores que se imponen
Cuando una empresa piensa en el diseño de un logo, uno de los puntos que resulta decisivo es el de los colores que se van a utilizar.

“La forma y el color de un logo son lo que más llama la atención a primera vista”, advirtió Gustavo Domínguez, presidente de la Asociación Argentina de Marketing (AAM).

Esta decisión no es sencilla. Es importante tener presente que, si bien existen colores que “se ponen de moda”, también hay otros que parecen funcionar en todo momento, como así también algunos que “volvieron al ruedo”.

Por ejemplo, dentro del primer grupo se puede mencionar al verde, fuertemente asociado con la amplia oferta que hoy puede encontrarse en materia de defensa del medio ambiente, o bien, con productos light o ecológicos.

En este caso, Scagnet remarcó que “hay algunos que cambian año a año”.

Dentro del segundo grupo, es decir los que mantienen siempre su vigencia, se destacan el azul y el rojo. Son considerados por los expertos como “eternos”, ya que suelen funcionar en cualquier momento, más allá de las tendencias de la moda.

En tanto, entre los que “regresaron al ruedo”, los especialistas consultados por este medio mencionaron al naranja y al violeta, dado que volvieron a ser usados por las marcas en sus logos, después de un largo tiempo de estar en un segundo plano.

Más allá de ello, no hay que dejar de tener presente que los colores “transmiten” sensaciones y este aspecto también es clave si de llegar al consumidor se trata.

Para Pablo Poncini, presidente de la agencia TBWA, “el rojo siempre funciona porque transmite fuerza y es atrapante”.

Domínguez, por su parte, se inclinó por “los tonos azules, grises y negros” dado que “se utilizan para transmitir una imagen de seguridad“. En el caso del negro, algunos especialistas remarcaron que también se lo asocia con lo institucional.

El verde, tal como se mencionó precedentemente, se lo vincula con el bienestar, es decir, el cuidado de la salud, además del medio ambiente.

De esta forma, los colores se convierten en un “mecanismo” para atraer a cada vez más clientes. En contexto, además, se encuentran las gamas y tonos, a modo de cuota personal que le agrega cada marca.

Y esto, por ejemplo, se puede ver reflejado y más allá de lo que es el diseño de un logo. Así, las empresas plasman este concepto en el packaging de un producto o, en el caso de los autos, extendiéndolo a los mismos vehículos, ofreciéndolos tanto en negro como en su antítesis, el blanco, en gamas de azules, grises, plata, entre otros, cada uno con sus designaciones que, asimismo, identifican a la marca.

Por otra parte, vale destacar que las empresas suelen recurrir a combinaciones de colores, donde la cantidad de ellos dependerá, especialmente, de una cuestión estética que planteará el equipo de diseño y sobre la cual decidirán las autoridades de la compañía.

El estilo manuscrito en los logos, un sinónimo de cercanía
En el abanico de opciones para el diseño de logos, los especialistas destacaron que muchas compañías, a nivel local e internacional, han apelado al recurso de imitar la tipografía manuscrita.

Esto se realiza con la idea de transmitir una imagen de “hecho en casa”.

Según Fonseca, “hoy se utiliza mucho lo manuscrito. Con este estilo, lo que se busca es reflejar una idea de cuidado artesanal”.

Por otra parte, Poncini señaló que las firmas eligen esta forma “cuando se quiere mostrar cercanía o generar una relación más personal con el cliente”.

Al respecto, Raúl Shakespear, director del estudio de diseño homónimo, concluyó: “La tipografía actúa para mostrar la identidad y fijarla en el receptor. Esto es así porque refuerza la idea de personalidad y unicidad”.

Con una sola letra es posible decirlo todo
Los especialistas consultados por iProfesional.com destacaron que es posible expresar una idea y llegar al cliente a través de la simpleza.

En este sentido, enfatizaron que aún con una sola letra en el logo de una compañía esto es factible.

De acuerdo con Domínguez, entre las variantes de esta opción, hoy es muy común “cambiarle el estilo a una letra o utilizar un caracter tipográfico distinto para lograr así llamar la atención”.

“Es que romper un poco la monotonía siempre ayuda”, añadió.

También sugirió, con ese propósito, probar con “letras con un tamaño diferente”. De esta forma, se logra salir de la “linealidad” o de “lo esperado” causando “impacto”.

Así, el experto concluyó que “la clave es que las marcas tengan una cierta identidad y que utilicen distintos puntos que llamen la atención”, lo cual se logra, entre otros aspectos, a través del diseño de un logo que logre receptar este concepto.

Mayor flexibilidad para definir una marca
Diseñar un logotipo es todo un desafío. Pero más difícil aún es concebir una marca.

Afortunadamente, el “paradigma” de la flexibilidad ya llegó también a ellas.

En lo que respecta a la designación de un producto de una compañía, las reglas han cambiado. Existe una diversidad de criterios y fórmulas que intentan que la empresa tenga su sello propio.

De esta forma, renovados conceptos dejaron atrás a otros que, hasta se postulaban como “obligaciones” si la firma quería posicionarse en el mercado. Es el caso de los nombres cortos, tendencia que no desapareció pero que ya no es imperante como sinónimo de éxito.

Un ejemplo de ello es “Como quieres que te quiera”, marca de indumentaria, o “Te mataré Ramírez”, firma que se desempeña en el negocio de la gastronomía, que son algunos de los tantos casos que lograron salir airosos y “romper las reglas”.

Scagnet explicó el cambio en estos términos: “Los nombres cortos respondían a una teoría que indicaba que los de una menor extensión eran más recordables. Es que antes se pensaba que cuanto más corto era, también era más pregnante. Sin embargo, las marcas con frases terminaron funcionando, algo que hace un tiempo no existía”.

De esta forma, también es posible encontrar aquellas que recurren a palabras coloquiales, algo que era prácticamente impensado tiempo atrás. Así, es posible encontrar a: “Mimo” (indumentaria infantil), “Muaa” (ropa de adolescentes) o “Creciendo” (artículos de bebés y niños).

En tanto, existen algunas compañías que buscan la originalidad y el impacto como “Kill” (indumentaria femenina”) o “Siga la Vaca” (gastronomía) y otras que recurren al uso de otros idiomas, de rubros tan disímiles como “47 Street” (ropa de adolescentes) o “Just for men” (tintura de uso masculino).

En este contexto, lo cierto es que las empresas eligen cómo diseñar un logo, cómo designar una marca, de distintas maneras, pero en lo que todos coinciden es en que “hay más flexibilidad y ya no hay reglas tan rígidas como antes”, tal como concluyó Fonseca.

 

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10 errores que una marca nunca debe cometer en el uso de las redes sociales

Facebook y Twitter son herramientas muy poderosas para las firmas. Sin embargo, a veces las empresas se ven “tentadas” de exponer en ellas imágenes o comentarios que las terminan perjudicando. Aquí un listado de lo que no hay que hacer.

Marcas y redes sociales muchas veces conforman un matrimonio exitoso.

Es que las firmas saben que tienen en ellas una gran oportunidad de llegar a sus clientes en forma masiva e, inclusive, captar otros nuevos.

Sin embargo, para el portal Marketing Directo, cuando el emisor de información es una empresa, la libertad de expresión puede convertirse en una inagotable fuente de problemas para la compañía, de los que luego es imposible regresar.

Según la consultora HubSpot, existen 10 “cuestiones tabú” que deben evitarse a toda costa en el manejo de las redes sociales.

Estas son:

1. Salirse del tema
Atenerse a determinados tópicos es importante para las marcas en las redes sociales.

Es que el público se suscribe a las cuentas de las mismas en la web 2.0 porque se supone que éstas van a abordar asuntos de su interés.

Cada vez que una marca se sale del tema inicialmente planteado, pierde valor.

2. Hablar de la competencia
Hablar de los competidores está bien puertas para dentro de la empresa, pero no en las redes sociales, que promueven, de alguna manera, la “visceralidad” en los comentarios.

Aún cuando la situación parezca propicia porque la otra compañía esté pasando por una crisis y parezca, por lo tanto, más débil, lo mejor es abstenerse de hacer comentarios.

En este ámbito, hay rastrear a la competencia, pero no opinar de ella.

3. Hablar mal de los clientes
A todas las marcas con presencia en las redes les ha pasado alguna vez. Han visto inundado su muro en Facebook de críticas aparentemente injustificadas y su primera reacción ha sido enojarse y contestar de malos modos a sus supuestos fans.

Sin embargo, adoptar esta actitud no hace sino crispar aún más los ánimos del consumidor.

En estos casos, lo mejor es apostar por una respuesta moderada y orientada a la resolución del problema del cliente.

4. Abordar temas complejos de atención al cliente
Las redes sociales son excelentes herramientas de atención al cliente.

Sin embargo, a veces los problemas planteados por ellos tienen un nivel mayor de complejidad y no es posible solucionarlos en un solo tweet.

Cuando esto sucede, lo mejor es resolver la cuestión fuera de este escenario, a menos que tenga la suficiente relevancia como para interesar a toda la comunidad.

5. Filtrar información confidencial sobre el consumidor
Otro de los peligros potenciales de las redes sociales, como canales de atención al cliente, es la filtración accidental de datos privados sobre el consumidor.

Parece un tema aparentemente trivial, pero este tipo de complicaciones pueden desencadenar auténticas “tormentas” de críticas.

6. Etiquetar a los clientes en fotografías y videos
Que una marca sea una “superestrella” de las redes sociales, no quiere decir que sus clientes tengan ganas también de estar bajo el escrutinio público.

Lo mejor es no publicar fotografías y videos sin su permiso, no etiquetarlos con sus nombres y apellidos y no usar tags de geolocalización.

7. Informar mal al cliente
Una respuesta lenta es siempre mejor que una rápida pero incompleta.

Las redes sociales son sinónimo de velocidad, pero ello no equivale a contestar pronto y mal.

Una respuesta insuficiente dice poco de la profesionalidad de la marca.

8. Dejarse llevar por la apatía
Todos tienen día malos, pero una marca no puede permitirse el lujo de dejarse llevar por la apatía en las redes sociales.

Si la propia empresa no está entusiasmada por su presencia en las mismas, tampoco lo estará la audiencia.

9. Publicar información confidencial de la compañía
La publicación de información confidencial sobre la empresa puede que no disguste a la comunidad, pero si al “jefe”.

10. Utilizar las redes sociales para peleas personales
Publicar los asuntos personales no sólo no queda demasiado bien en los perfiles 2.0 de las marcas, sino que no interesa a la audiencia.

Fuente: iprofesional

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EL SECRETO DE LA EMPRESA VIVA

PARA TENER ÉXITO HAY QUE BUSCAR NUEVOS CAMINOS

Se dice que nunca debemos modificar una fórmula de éxito demostrada.

En términos generales podemos estar de acuerdo con esta afirmación. Pero, a veces, existe un tiempo y un lugar para un cambio de receta en casi todas las áreas del negocio.

En ocasiones el ingrediente para el éxito es el elemento sorpresa.

¿Qué pasa con tu negocio?

Piensa en esto con cuidado y, luego, si la situación lo justifica cambia tu receta. Adiciona los ingredientes especiales del optimismo, del entusiasmo, de la cortesía y del pensamiento positivo.

Tus innovaciones podrían ser la sorpresa que tomará a tus competidores con la guardia baja y, te darán la ventaja.

Debes estar atento a la oportunidad para ser innovador y, si la situación lo justifica, cambia la fórmula.

Algunos ejemplos en imágenes de los que se animaron a cambiar y les fue muy bien:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

“Si quieres tener éxito debes buscar nuevos caminos, en lugar de recorrer los viejos caminos del éxito aceptado”

Fuente: Pasos hacia la cumbre

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Mejore el rendimiento en todos los niveles de su organización

¿Está al tanto de las siguientes estadísticas?

Son decepcionantes: sólo el 20% de los trabajadores cree que trabaja en un entorno en el que pueden dar lo mejor de sí mismos.

Además, el estudio elaborado por The Ken Blanchard Companies demuestra que sólo un pequeño porcentaje de los empleados alcanza todo su potencial tras incorporarse a una empresa.

De hecho, en las organizaciones que carecen de una sólida estrategia de desarrollo de dirección en vigor, la mayor parte de los empleados sólo alcanza el 65-70% de su productividad potencial, según se desprende de las autoevaluaciones efectuadas por los líderes de las empresas.

¿Cómo puede mejorar el rendimiento de su organización?

Para mejorar el rendimiento global de su organización, comience incrementando los resultados de los directores individuales y de los jefes de equipo en el seno de la empresa.

Todos los empleados necesitan que les echen una mano para alcanzar sus metas y precisamente es tarea del director o de los jefes de equipo ofrecer la orientación y el apoyo que la gente requiere para lograrlas.

La orientación y el apoyo que el jefe les ha de prestar dependerán del nivel de desarrollo del empleado en lo que concierne a la tarea en cuestión.

Existen cuatro niveles de desarrollo:

Principiante entusiasta: al iniciar una nueva tarea en la que cuentan con pocos conocimientos o experiencia previos, si es que así fuera, la mayoría de las personas se muestran entusiastas y dispuestas a aprender, pero con un nivel de capacidad escaso para realizar la tarea en cuestión. Dicho empleado deberá regirse por el estilo Directivo. Necesitan saber qué cabe esperar del asunto que tienen entre manos y cómo desempeñarlo.

Aprendiz desencantado: Según aumenta el nivel de desarrollo de un empleado, su capacidad y su compromiso fluctúan. Cuando la gente comienza a aprender una tarea, se dan cuenta de que resulta más difícil de lo que creían o menos interesante. Por este motivo, se sienten desilusionados, lo que hace que caiga su nivel de compromiso. Las personas desencantadas necesitan Coaching: una fuerte orientación para seguir trabajando sus aptitudes, así como un elevado nivel de apoyo para solucionar su escasa implicación.

Capaz, pero cauto: A medida que la capacidad sigue mejorando, la mayoría de las personas atraviesa una fase en la que dudan de sí mismas y donde se preguntan si de verdad están capacitados para ejercer dicha tarea solos. Sus jefes les dicen que son perfectamente competentes, pero ellos no están tan seguros. La alternancia de sensaciones que oscilan entre sentirse competentes y dudar indica un nivel de desarrollo superior. En este caso, el estilo más adecuado es el de Apoyo. Estas personas necesitan que les escuchen y les alienten sin que les orienten demasiado, ya que han demostrado que son perfectamente capaces de llevar a cabo la tarea en cuestión.

Ganador independiente: Por último, los empleados demuestran unos niveles de capacidad y compromiso muy elevados. El estilo de dirección oportuno consiste en Delegar: dar al empleado cada vez más autonomía para que desempeñe el trabajo para el que ha demostrado capacidad y compromiso.

¿Cómo puede mejorar el rendimiento de su equipo?

Hay muchos directores que saben muy poco sobre dinámica de grupos. Dedican sus esfuerzos a dirigir a individuos en lugar de a crear equipos eficaces.

Es un error, ya que la mayoría de ellos se pasa el 50-90% del tiempo efectuando algún tipo de actividad en grupo.

Los grupos o equipos son la espina dorsal de las organizaciones. Sin embargo, pueden fracasar —y a menudo fracasan— si el director que organizó el grupo desconocía su función y su potencial o cómo dirigirlo de la mejor forma posible.

Grupos y equipos, al igual que los individuos, también atraviesan fases de desarrollo. Roy B. Lacoursier, autor de The Life Cycle of Groups, ha llevado a cabo un exhaustivo estudio del comportamiento de los equipos y ha descubierto que, al igual que las personas progresan desde Principiante entusiasta hasta Ganador independiente, los equipos también experimentan todas estas fases de desarrollo:

  1. En primer lugar, está el periodo de Orientación. Todo el mundo está emocionado y listo para avanzar.
  2. A continuación, sigue la fase de Insatisfacción. En un primer momento, todos se muestran entusiasmados con el nuevo grupo hasta que se percatan de que hay algo que falla. El trabajo en equipo requiere una mayor cooperación de lo que suele preverse. En esta fase, los integrantes sienten que trabajar juntos por una meta común es una pérdida de tiempo.
  3. La tercera fase es la de Determinación: los integrantes del equipo superan su insatisfacción y se juntan como un grupo unido.
  4. El cuarto nivel es el que Lacoursier denomina etapa Productiva. En esta fase, en el equipo reina cierta armonía y comienza a dar sus frutos.
  5. La quinta y última fase es el Fin. Llegado este punto, el grupo o el equipo se disuelve. Deberá haber un director listo para prever todas las etapas anteriores y enfrentarse a ellas. De lo contrario, el equipo no funcionará tan bien como podría, lo que se traduce en orientar sobre manera en las fases iniciales del desarrollo del equipo e ir pasando a un estilo de dirección basado más propenso a delegar a medida que el equipo demuestra que es capaz de autogestionarse.

Una mejor dirección para un mejor rendimiento

En los últimos veinte años, los estudios han demostrado que los líderes con éxito saben adaptar su estilo de dirección a las necesidades de cada situación.

La clave para convertirse en un líder mejor reside en saber cuándo recurrir a cada estilo de dirección y en ser capaz de actuar de conformidad.

Aquellos directores que quieran mejorar su capacidad de dirigir a la gente a unos niveles de rendimiento superiores deberán aprender a adaptar su estilo al nivel de desarrollo de las personas a las que dirigen.

Con este enfoque de eficacia demostrada, los directores encontrarán un apoyo para obtener en todo momento el máximo potencial y el rendimiento óptimo de los individuos y equipos a su cargo, así como de su propia organización.

Por Ken Blanchard

 

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