Si no es la excelencia, ¿qué? Y si no es ahora, ¿cuándo? Nos encanta la excelencia porque es glamorosa, estimulante… Inspira y cautiva. Es un buen motivo para levantarse de la cama. Es sana. Es un gran apoyo para muchos. Es excelente para la moral, incluso cuando peor lo pasamos. Y, sobre todo, a medio y largo plazo, entusiasma a los clientes, por lo que viene a ser muy rentable. Logramos la excelencia si nos preocupamos más de lo que otros creen necesario; nos arriesgamos más de lo que otros creen seguro; soñamos más de lo que otros creen útil; esperamos más de lo que otros creen posible… Cuando le preguntaron a Tom Watson, el legendario ejecutivo de IBM, cuánto tardó en lograr la excelencia, contestó: “Un minuto. La excelencia se logra en el instante en que uno se compromete consigo mismo a no volver a hacer jamás, conscientemente, nada que no sea excelente, a pesar de la presión de superiores o circunstancias”. La excelencia no es una meta, es un estilo de vida y representa lo que somos. TOM PETERS

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