Aunque todavía no está lista para tomar el poder, la generación Y ganará en poco tiempo una importancia considerable.

A partir de ahora ese grupo comenzará a llegar en masa al mundo laboral, el consumo y a la vida ciudadana, con lo cual redefinirá, por sus prácticas y su cultura, un universo que, por el momento, no parece decidido a evolucionar en profundidad.

¿En qué se diferencian de los demás?

Están conectados

No en el sentido entendido por la generación X, pero ellos están literalmente conectados, cableados, incluso de manera inalámbrica.

La generación Y creció con los ordenadores, el Internet, los teléfonos celulares, los videojuegos y los reproductores de mp3. Están tan habituados a la web, que es parte de su vida cotidiana, como para sus mayores la televisión.

Son capaces, gracias a cómo usan la tecnología, de funcionar en modo multitarea, viendo la televisión y navegando en Internet al mismo tiempo, por ejemplo, a menos que no estén hablando por teléfono, enviando SMS y escuchando música.

La multitarea es seguramente una de sus características distintivas.

La televisión no es más la reina de los medios Por supuesto, aunque existen muchos totalmente obsesionados por una serie televisiva, esta generación mira bastante menos la televisión que la anterior. En su lugar, la generación Y dedica más tiempo a navegar por la red y a utilizar una multitud de otros aparatos, como el iPod o el Xbox, o peor aún (al menos con respecto a la televisión) cuando la encienden, con frecuencia, es apenas un ruido de fondo.

Les da igual la publicidad y se interesan en lo que piensan sus amigos

Como están todo el tiempo zambullidos en los medios, sea en línea o no, la generación Y está asediada por el marketing, pero cuando deben tomar una decisión, consultan a sus amigos.

La generación Y tiende a confiar más en su red social y sus recomendaciones que en el marketing y la publicidad. Reaccionan más bien “al humor, la ironía y la verdad al desnudo”.

Además, no confían para nada en la publicidad, lo que ha llevado a muchos publicistas a buscar otro modo de atraerlos, pero lo peor es que no guardan fidelidad a una marca, destruyendo así conceptos de marketing como el ciclo de adquisición y la fidelización del cliente.

El trabajo no es su vida

No se trata tanto de que no quieran trabajar como que su vida no es eso. Después de haber visto a sus mayores matarse trabajando sin haber cosechado siempre los frutos, esta actitud no es sorprendente. El trabajo no es su identidad, sino apenas un espacio y un tiempo definidos en su existencia.

La generación Y entiende que una empresa debería hacer concesiones como permitirles trabajar donde quieran, adaptarse a sus horarios, aceptar una comunicación más relajada y menos jerarquizada en el seno de la organización, así como ofrecerles un entorno laboral más entretenido.

Pocas empresas están en disposición de brindar todo eso y los cambios que les exigen a los integrantes de la generación Y para entrar a ellas con frecuencia no son realistas.

Su sentido de la jerarquía es diferente

Ellos no seguirán ciegamente las órdenes porque usted es el jefe.

Necesitan ser sistemáticamente convencidos antes de ejecutar algo y no paran de cuestionarse la jerarquía ante cada decisión.

No es una insubordinación, sino un cambio en la percepción de la jerarquía, así como un desafío para la dirección, que debe adaptarse so pena de ver la sacrosanta productividad caer debido a la absoluta desmotivación de sus empleados.

La autoridad, dentro de los sistemas sociales donde se desenvuelven día a día, está determinada en gran medida por el reconocimiento a la competencia de un líder, y no al simple hecho de la posición en un organigrama.

Otra actualidad y otra política

La generación Y, al contrario de lo que sus mayores les gusta creer, es sensible a la política (no a la de sus mayores, ciertamente), a los problemas sociales y ecológicos (que enfrentarán en su vida) y su implicación militante a través de Internet está en pleno crecimiento, dando nacimiento a una nueva forma de militancia.

Leen mucho sobre la actualidad, pero no en los periódicos, lo que explica en gran medida la crisis de la prensa, habituada al monopolio en la difusión de la información. En muchos países (para no decir en la mayoría) sus confianza en los medios es muy baja, lo que los ha empujado a informarse por otra vía, y para los más aguerridos entre ellos a tomar partido —solos o en colectivo— en lo que era antes el trabajo de los periodistas: la verificación de las fuentes y de los conflictos de intereses potenciales del medio que les habla.

La tecnología y la generación Y

Porque ha crecido con Internet, la generación Y es el motor principal de la evolución de la web y modela su futuro. Lo que ella espera de la web será la web del mañana. Cuando un servicio es utilizado en masa por esta generación, se estima por lo general que tendrá un éxito global, en gran parte porque las fronteras culturales no son las mismas al interior de este grupo demográfico, pero también porque ella representa un segmento creciente de los usuarios de Internet en edad de ser rentabilizados. Las raras excepciones de esta regla (como Twitter) provocan abismos de perplejidad en los especialistas, mas el sueño de todo servicio que aspira a tener un éxito mundial es impactar rápidamente a la generación Y para probar su potencial.

La socialización por encima de todo, pero bajo control

La generación Y piensa que la vida privada es un problema de viejos estúpidos (es una cita), 54 por ciento han utilizado MySpace, Facebook u otra red social, y la mayoría ha aprendido de la peor manera que publicar cualquier cosa en línea puede virarse contra ellos violentamente.

Con la edad se han dado cuenta que bloguear el más mínimo suceso de sus vidas o publicar fotos un poco embarazosas podría acarrearles un problema cuando busquen trabajo, y se interesan de manera creciente en la gestión de la vida privada en las redes sociales. Administran cada vez con más tino sus redes sociales, teniendo cuidado de no incluir a sus padres o a sus jefes, por ejemplo, si bien continúan apareciendo anécdotas picantes sobre los malentendidos relacionados con una mala gestión de su vida privada.

El intercambio es sinónimo de poder para esta generación, no importa lo que se comparta: conocimiento, enlaces, habilidades o música, en un entorno privado o profesional.

El poder se adquiere por el intercambio allí donde el hecho de poseer sin compartir está ligado al poder de las viejas generaciones, que vivieron en una economía de la escasez y no entienden nada de la economía de la abundancia inherente a lo digital.

El marketing debe cambiar

La generación Y conoce bien a los medios y su funcionamiento, es perfectamente consciente de ser la diana del marketing y sabe decodificar los mensajes.

Las marcas que los impactarán en el futuro serán aquellas capaces de establecer un diálogo, admitir sus errores y hacerse más transparentes (existe excepciones notables, valga la aclaración).

Los sitios web de las empresas que atraerán a esta generación se parecerán mañana a los sitios comunitarios de hoy, y la transformación es infinitamente más compleja que añadir simples comentarios y un blog.

La red social se convertirá en algo normal en esas empresas, los blogs un medio corriente de interactuar con su clientela, el centro de llamadas cosa del pasado, reservada a los ancianos.

Los medios para mantenerse en contacto con esta generación deberán evolucionar continuamente a fin de estar a la altura de los usos, en constante revolución.

En ciertas empresas, como Microsoft, una gran cantidad de empleados bloguea, asegurando así la relación entre la sociedad y sus clientes, y permitiendo a estos últimos encontrar un interlocutor más apto para responder a sus expectativas que un operador telefónico en un centro de llamadas del otro lado del mundo.

En muchas sociedades cuyo departamento de informática se aferra a una tecnología anacrónica (en términos de uso), los más jóvenes no dudarán en eludir las herramientas impuestas para emplear las suyas, a riesgo de generar ganancias de productividad que la empresa no será capaz de explicar y mucho menos de generalizar.

Pasan de un tema a otro con una facilidad desconcertante, y no, no es un drama o el fin de la inteligencia, es que son simplemente diferentes. Habrá que adaptarse como los medios y el mundo laboral lo hicieron antes a las transformaciones también radicales de las generaciones anteriores.

Pegada al móvil

El móvil será el rey

La generación Y está pegada a su teléfono móvil. Esta generación usa el móvil para socializar y de una forma muy diferente a la de sus usos sociales en la PC. Steve Ives, le PDG de Taptu, en un libro blanco titulado “Hacer social la búsqueda: liberar la búsqueda para la generación móvil” escribía en conclusión que “…la generación Y, que aprecia el móvil como una herramienta de socialización en primer lugar y accesoriamente de información, no usa la búsqueda en los celulares como esperábamos, pero la utilizará para acceder a las redes sociales”.

Facebook no se equivocó e invirtió mucho esfuerzo en sus aplicaciones móviles. Muchos —yo entre ellos— creen que Facebook, mediante la adquisición de Friendfeed, ha iniciado una guerra no contra Twitter, sino contra Google.

El arma de esta contienda será sin dudas el teléfono móvil y los soldados saldrán de la generación Y. Al final… Ignorar la voz de la generación Y es algo no exento de peligros. Sea para un gobierno o una empresa, esto significa dar las espaldas a su futuro y arriesgarse a una confrontación de la cual no se puede salir vencedor.

Si usted pretende venderles un producto, reclutarlos o atraer sus votos, tendrá que transformarse según sus usos y su cultura, los cuales son radicalmente diferentes.

Tratar de forzarlos a adoptar la cultura de sus ancestros no tiene más posibilidades de éxito que haber intentado obligar a los niños de los años 70 a ponerse uniforme en la escuela. Los que han probado, han fracasado. Aún es tiempo de acogerlos más que de enfrentarlos, porque no importa lo que usted haga, el mundo les pertenece.

Traducción del artículo La génération Y va tout changer, de Sarah Perez et Fabrice Epelboin.

Fuente: http://connexion20.wordpress.com/2009/09/22/la-generacion-y-va-a-cambiarlo-todo/

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