El que no sabe adonde va, llega a cualquier parte y se sorprende de haber llegado a ese extraño lugar.

Como ir a un lugar no es una decisión gratuita ni muchas veces fácil, se posterga o no se enfrenta en absoluto.

¿Qué se necesita analizar para decidir adonde vamos como organización?

  • Establecer lo que se quiere.
  • Con qué medios se cuenta.
  • Los tiempos que se usarán.

La decisión de la determinación de una visión en la organización conlleva acuerdos con otros, hacer presupuestos y por sobre todo correr riesgos.

Dos recomendaciones muy importantes para la definición de la visión de la empresa.

  1. No plantearse metas absurdas.
  2. Disponer los medios necesarios para lograr las metas propuestas.

Una vez que hemos decidido adonde queremos ir, sino aportamos los elementos necesarios será muy claro que nos estamos equivocando.

“Quien dice que quiere ser el mejor, podrá sin duda estar entre los mejores si aplica el tiempo y el esfuerzo necesarios para llegar a ese nivel”

La visión no es un mecanismo técnico, no es un aparato ni un procedimiento que debemos seguir. La visión es un sueño, el único sueño que no puede ser soñado por otra organización que no sea la nuestra y el sueño de lo que la empresa quiere ser.

Se recomienda que la visión sea compartida, revisada y consensuada con todos los integrantes de la organización.

No cometamos el error de definirla puertas para adentro y luego empapelar toda la organización con declaraciones extensas, complejas y que nuestra gente no comparte.

Una vez definida la visión es siguiente punto es llevarla a tierra, para lo que se necesita comparar cada uno de sus punto con la realidad que vivimos.

Ahora tenemos la visión, la realidad y con ello definimos la brecha entre ambas.

Lo que nos queda es definir que camino tomaremos (estrategia) para ir reduciendo o eliminando esas brechas.

Estaremos definiendo así los objetivos anuales que nos encaminan al logro de nuestra visión, nuestro sueño organizacional.

En resumen es recomendable:

  • Soñar una visión
  • Compartirla con los demás integrantes de la organización
  • Llegar a un acuerdo con ellos
  • Analizar la realidad actual
  • Determinar las brechas
  • Definir los caminos que tomaremos (estrategias)
  • Y por fin acordar los objetivos que cada año nos acercarán a esa visión

Para reflexionar:

¿Qué sería peor que nacer ciego? Tener la vista pero no tener visión.

Ing. Gustavo F. Cabeza gfcabeza@arnet.com.ar

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